Brasier

Un delicado pie se desenfunda de un nicho de sabanas y suavemente se posa sobre el piso de porcelana brillante dando paso a una figura femenina que trata parsimoniosamente de salir de la escena sin crear ruido.

Aun no amanece y las sombras desdibujan formas pintorescas en la cama que dejan ver como una espalda y nalgas claramente masculinas, son mostradas en su esplendor perladas por la transpiración de la danza vivida de una sesión inesperada entre almohadas en la madrugada. Ella cuidadosamente se trata de alejar de su acompañante y al estar vestida únicamente con la noche trata de ubicar con ahínco las piezas de su ropa.

Hace apenas unas horas se encontraba en frente a un espejo cuando un arrebato de fuego interno la abrazó mientras se probaba el conjunto de brasier y braga que se pondría al día siguiente para su noche de bodas. Al verse tan sensual, un único pensamiento se agudizó gracias al efecto de las margaritas acariciadas con sus mejores amigas, amazonas encargadas de cuidarla y de acompañarla durante maquillaje, peinado y sesión solitaria. Sus damas estaban noqueadas a lo largo de la estancia por lo que solo necesitó apenas enfundarse en unos jean y una franela para cubrir las piezas de lingerie a ser estrenadas y así salir al encuentro del dueño de su deseo.

Las calles vacías pasada la media noche facilitaron que en pocos minutos estuviese de pie tocando la puerta del lugar ampliamente conocido donde se encontraba el otro participante de ese encuentro. Sin permitirle decir nada, ella se lanzó sobre el él que abrió la puerta solo vestido con sus lentes y un pantalón de pijama y arrastrándolo hasta su cama para fundirse juntos en un solo cuerpo.

A pesar del frio que reinaba la habitación, seguía de pie tratando de encontrar donde había ido a parar la escasa ropa con la que había llegado, en especial le preocupaba la ropa interior, que era la base para enfundarse en poco tiempo en su vestido soñado.

Halladas las bragas y el jean, cubierta a la mitad, su amante se empezó a mover y desperezándose trato de abrazar el espacio vacío que había dejado a su lado. Con un tono adormilado comenzó a llamarla, a la vez que ella iba rápidamente en retroceso de camino a la puerta del cuarto, sintió su franela enredada entre sus pies y la llevó a su pecho mientras salía despavorida a la sala a ubicar el punto exacto donde tiró las llaves del carro.

Escuchó el sonido del colchón liberándose del peso de él y sus pies arrastrarse mientras su caballero la invocaba en voz alta. Pánico entró en ella y como pudo se colocó la franela tapando sus pechos y de camino a la salida tomó sus zapatos. El brasier será un trofeo para su amante, no le da tiempo seguir buscándolo si quiere evitar el cara a cara con él. Logró abrir la puerta mientras su corazón latía y percibía el asombro en la voz de él. Cuidadosamente cerró la puerta y con suspiro caminó rápidamente por un pasillo notablemente familiar.

Ya en el asiento del carro pudo notar que había dejado su celular en el posavasos. Inesperadamente su dispositivo se iluminaba por una videollamada entrante en la que se proyectaba la cara de su amante nocturno que varios pisos más arriba la vio por las cámaras del sótano correr hasta su auto. Con la respiración aun agitada, duda si contestar, ya que no sabe si la superstición de que el novio no puede ver a la novia antes de la boda incluye también comunicación digital.

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